Trampolín Esther Williams, la sirena de Hollywood, siguió nadando toda su vida, incluso cuando estuvo limitada a una silla de ruedas. Murió hace pocos días por causas naturales en su mansión de Beverly Hills. Tenía 91 años y su necesidad de nadar se mantuvo hasta último momento. “La hija de Neptuno” disfrutó de regulares baños de agua climatizada con energía solar y al cumplir 90 años declaró: “Nadar es el único deporte que podés practicar desde tu primer baño hasta el último, y sin miedo a lesionarte”.
Sirena franca A medida que se fue vistiendo, Esther empezó a contar, en distintas entrevistas, los acosos sexuales que debió sufrir por tener que ir de acá para allá en traje de baño. “El peor de todos era Billy Rose -legendario productor de Broadway y dueño de un teatrodiscoteca-: se me paraba al lado y detallaba los favores sexuales que deseaba”. De hecho, fue el hombre que le produjo su primer espectáculo, un show acuático llamado “Aquacade”, junto a Johnny Weismuller, más conocido como Tarzán.
Hazte la fama Pasado su cuarto de hora, se negó a hacer bolos o pequeños papeles en series como “Dinastía”. “Me ofrecían mucho dinero, pero al verme me preguntaría lo mismo que ustedes: ‘¿Por qué lo hace? ¿Acaso necesita el dinero?”, señaló la actriz que abandonó el cine “cuando los artistas se estaban convirtiendo en vulgares empleados”. Amante apasionada, alguna vez habría dicho: “El sexo en el agua es fantástico para probar las posturas acrobáticas que vemos en las porno soft”. Y dijo más: “Me gustaría tener un romance con Tom Cruise. El problema, creo, es la diferencia de edad”.
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“Mojada soy una estrella; seca, no”.