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10 nov. 2013

Leonardo Sbaraglia: “Creo que estoy en un lindo momento de madurez”


Fuster, comisario y tipo recio. Ese es el personaje que le tocó interpretar a Leonardo Sbaraglia en Sola contigo, la película de Alberto Lecchi (coproducción con España) que se estrena este jueves. Pero antes de Fuster, Sbaraglia fue Bruno y Diego y Martín y Daniel. Y ahora empezó a ser Manuel. En ese constante cambiar de nombre, de piel, de país, de máscara está lo más jugoso de su trabajo. “En esta profesión nunca estás hecho. Siempre es empezar de nuevo. Yo me pregunto con cada nuevo personaje: ¿lo podré hacer? Cada director tiene necesidades y gustos distintos y lo que funciona para uno, no le sirve a otro. Y ahí es donde aparece el desafío de poner a funcionar nuevos mecanismos cada vez”.

En “Sola contigo” te tocó hacer de un comisario poco confiable.

Sí, en la trama, María Teresa (el personaje que interpreta la española Ariadna Gil) es una mujer común que, a partir de una amenaza que recibe empieza a rearmar y a razonar sobre su vida para encontrar de dónde proviene esa intimidación. En medio de todo, aparece mi personaje, el comisario Fuster, que investiga el caso. Lo interesante es que este tipo no es el galán ni el héroe; es un detective con muchos dobleces, bastante turbio. Y eso me resultó muy atractivo.

¿Te inspiraste en algún modelo de detective cinematográfico?

Hay algo de eso. El tipo es un poco chapado a la antigua, como los viejos detectives de Hollywood, al estilo Dick Tracy pero modernizado o con cierto aire del policial negro francés. Tuve que aprender a manejar un pañuelo que es un elemento clave en la historia.

Ese tipo de detalles son importantes para poder delinear un personaje, ¿no?

Totalmente. Esos detalles son fundamentales. Uno trabaja para jugar y entretener con estos detalles, buscando cuál es ese gesto que hace único a un personaje. Son esos gestos los que te ayudan a terminar de armarlo, de darle su identidad. Creo que, en este caso, con Fuster, vamos a poner de moda de nuevo los pañuelos blancos.

En las antípodas de lo que uno podría suponer de un hombre que vive a un ritmo intenso e infatigable como el de Sbaraglia, filmando una película tras otra, viajando entre México, España y la Argentina, el actor transmite una sensación de placidez, sin histerias ni ansiedades. “Creo que estoy en un lindo momento de madurez, en varios aspectos de la vida. Pero claro, más allá de eso, uno vive y siente cosas que, desde afuera, los demás ni se imaginan”, dice.

Ahora mismo, Leo está filmando Aire libre, de la directora Anahí Berneri, junto a Celeste Cid. En medio de la filmación, se hace tiempo para la entrevista, las fotos y para tomar su clase de canto. La semana que viene va a Mar del Plata para participar del Festival Internacional de Cine con el filme Choele de Juan Sasiaín que se estrenará el año que viene al igual que Relatos salvajes de Damián Szifron en la que comparte cartel con Ricardo Darín, Oscar Martínez y Darío Grandinetti, entre otros. Pero antes, pasó tres meses en México grabando la serie Dos lunas que se estrena en enero (Ver En la tele...) y en la que Sbaraglia interpreta a un “tipo bien argento”, dueño de un bar nocturno que debe aprender a relacionarse con su hija de 9 años mientras vive romances paralelos con dos gemelas interpretadas por la actriz mexicana Bárbara Mori.

En tu caso, la relación con tu hija no es nada conflictiva.

No, para nada. Julia tiene 7 años y cuando estuve trabajando en México, ella y mi mujer estuvieron conmigo casi todo el tiempo. A veces cuando tenés tanto trabajo, te quejás porque no podés dedicarle suficiente tiempo a tus hijos. Pero uno va encontrando la forma. Yo siempre traté de armar mi carrera eligiendo lo que me gustaba, Prioricé eso, con el costo de tomar ciertos riesgos y tratando de equilibrar con lo económico; compatibilizar la realidad con lo que uno considera lo ideal. La mayoría de las veces, afortunadamente, salió bien. Tuve suerte.

Dicen que a la suerte, también hay que ayudarla.

Sí, yo me rompo el alma con cada trabajo y con cada personaje que hago. Además, como uno va cambiando, más allá del oficio, te enfrentás a desafíos nuevos cada vez. Por ejemplo, para la película que estoy filmando ahora tuve que aprender a andar en moto.Cada personaje te pone frente a algo nuevo, algo tuyo por descubrir; y te aparecen bajo la lupa situaciones que, de otro modo, no te plantearías en lo cotidiano. Lo interesante es que esta profesión funciona como las aleaciones: algo tuyo tiene que fusionarse con algo del personaje para crear algo nuevo. Eso, a veces se da y otras, no.

El actor parece haber encontrado la manera de hacer totalmente compatible su vida personal con la profesional, a pesar de la cuota nómade que su trabajo le impone. “Con Lecchi, por ejemplo, solemos coincidir en el mismo lugar de veraneo. Y así fue como, entre chapuzón y chapuzón, me contó de este proyecto y leí el guión de Sola contigoestando en la playa, este año”, revela. Con el director ya trabajaron juntos en un capítulo de Nueve lunas, hace casi 20 años y, más tarde en las series Epitafios e Impostores.

En la misma senda de Ricardo Darín y Héctor Alterio, Sbaraglia tiene su propio puente tendido hacia España. ”Es mi segundo hogar. Ahora, la crisis complica un poco las cosas laboralmente pero la relación sigue intacta”, aclara. “Ellos, al igual que Alfredo Alcón o Julio Chávez abrieron un camino y son mis referentes. Pero a uno le cuesta hablar de uno mismo. La realidad es que un actor es mucho más íntimo a través de un personaje que en otra situación”.

Si hacés un balance de este año, no te podés quejar.

No, claro. Hubiese querido tener un poco más de tiempo para nadar, andar en bicicleta o para aprender otro idioma, pero ya se dará.

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