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26 oct. 2013

¿El fin de los noticieros?


Los noticieros ya no son lo que eran. La primera tele comercial (60) daba cuenta de un espacio solemne de anuncios institucionales, ya en los 80 el género se tiñó de denuncias policiales y demandas populares en cuanto a necesidades o carencias del sistema. Posteriormente estuvo el páramo de los 90 donde pocos levantaban la cabeza para analizar delitos de corrupción e inseguridad creciente, salvo en el final de esa década donde muchos espacios comenzaban a nombrar en voz alta a los funcionarios del menemismo que habían rifado el país, sumado por miles de millones de dólares la deuda externa y vaciado los escasos recursos empresariales de la Argentina.

Curiosamente, haciendo un zapping por los diferentes noticieros en la actualidad pueden verse escasos colores en la paleta de matices que el género televisivo supo tener.
De las sistemáticas denuncias por inseguridad, falta de policía y primeras dramáticas expresiones de "mano dura" en algunas víctimas en shock, se pasó en las últimas semanas a una temática con rompe con el encuadre del "noticiero".

Brad Pitt y el casamiento con Jolie, las relaciones entre madres e hijas a través del caso Moria-Sofía, el consumo de marihuana despertado tardíamente por las declaraciones de Carmen Barbieri y su hijo Federico, los pedidos de alimentos por parte de padres a sus hijos luego de la denuncia de Silvia Süller a su hijo Christian Soldán y podemos seguir con la lista.

Al parecer las grillas de los programas de cada canal (a excepción de la Televisión Pública donde suele haber más debates o columnas de diferentes temas) comenzaron a latir al pulso del rating y topican sus temáticas entre los temás del espectáculo y los videos tiernos o graciosos de "youtube".
El "color" copó este tipo de programas cuyos conductores y panelistas solían denostar los programas de espectáculos.

Años atrás, en la misma tele, si un noticiero "robaba" un tema correspondiente al género del espectáculo podía recibir desde el apercibimiento de un gerente hasta la risa de los colegas de otras señales. Hoy, la tele de aire fue perdiendo oxígeno en su carrera por el rating, y los programas informativos dejaron de lado las causas urgentes por ir detrás del resultadismo.

Ya no importan las propuestas de los candidatos sino su vida social y la sonrisa de su novia o esposa. Menos importan las calles bacheadas pero si llama la atención la inauguración de una plaza (estrenada por 10ma. vez) con globos coloridos, sonrisas y música pegadiza. La realidad del erario público pasó a 2do. plano al igual que los debates sobre el futuro próximo y no tanto del país. La prontitud se implanto eludiendo los importante, hablar de lo "banal" no salpica a nadie y su resultado puede ser igual de efectivo para los productores y los anunciantes.

Se impone la pregunta: ¿Para qué están los Informativos? y ¿Cuál fue, es y será su función en el medio? Establecer un manual de estilo por medio y las fronteras éticas del manejo de información de cada señal puede instalar al menos el debate que impida que desaparezca este tipo de programas tan acartonados en su pasado y tan inentendibles en el presente. Eso si, todo con "saco y corbata" y mirada de suspenso con tono de voz grave mirando a cámara.

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