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24 ago. 2014

Damián De Santo: "No soy sexy, pero soy simpático y tengo voz de galán de dormitorio"


De Santo es el protagonista de la nueva comedia retro de Ortega, y en este momento se entrega a una entrevista coordinada personalmente, sin agentes de prensa de por medio. Evidentemente, hay vías alternativas para vibrar el showbizz televisivo y ésta, la de este clase ‘67 que se asume “melancólico-bucólico” y que se instaló en las sierras desde hace 13 años, es una de ellas.

“Está yendo muy bien el programa, se generó una buena energía en la previa. Con algunos, soy compañero desde hace años, lo cual supone un premio para mí. Fernán (Mirás) es como mi hermano y eso que hemos laburado bastante poco juntos. Pero fue él quien me dio una mano muy grande para esta profesión. En su momento, fue él quien me avisó que había una prueba para Zona de riesgo. Quedé y así empecé a trabajar bastante en televisión”, dice Damián, al tiempo que se excusa por cebar uno muy lavado. “Está feo pero tomalo tranquilo; acabo de ampliar la cámara séptica”, suelta, en chiste, el también propietario de un complejo de cabañas.

–¿Cómo es el grado cero de una ficción así? ¿Aceptaste al toque el protagónico?

–Imagino que para algunos papeles se deben armar selecciones y para otros se recurren a intérpretes conocidos. En lo que es la gama de los protagonistas, o el grupo coral de los protagonistas, sé que tenían muy en claro que querían a Paola Barrientos. Y a mí, supongo, me convocaron porque rindo desde lo profesional y soy buena gente.

–¿Prevalece eso?

–Prevalece en todos los aspectos de la vida, la gente debería saberlo. No romper las pelotas es buen negocio. Volviendo al grado cero, mi primer filtro grande es Adrián Loudeiro, mi representante desde hace más de 20 años. Él puede decir “no lo convoques porque no lo va a hacer”.

–¿Podés elegir qué hacer y qué no?

–Es que hace poco terminé de construir una pileta cubierta y me quedé yo a cargar las vigas, hacer la losa y a arengar a la muchachada para terminar. Estuve mucho en la obra cruda, en la instalación, porque después se van todos y la tengo que mantener yo… Aparecieron varias cosas y no las hice por eso. Adrián también avisa que yo laburo hasta los jueves y que, a eso, no hay manera de transarlo. Luego se analizan dos o tres cosas más, y lo económico es lo último. Porque primero quiero ver el libro. Si el libro no me gusta, no lo hago. He dejado de ser mercenario hace varios años. Calculo que desde que tengo las cabañas, o un rato antes. Desde Vulnerables, diría. El elenco también es muy importante. Con un choto no laburo más, ya lo experimenté. Tengo 27 años de profesión, casi 50 de edad.

–En la farándula suele haber un discurso de llevar adelante un modo de vida alternativo. Vos sos de los pocos que lo logró...

–No me siento especial por eso. Mis amigos me suelen decir “vos la pegaste”, pero lo cierto es que acá hay que laburar. No vine a no hacer nada, acá hay que poner el pecho si se te quema la heladera, si necesitás cambiar una bomba de agua o instalar un generador. Hay que mantener todo, además. Igual, prefiero estar acá antes que hacer cualquier cosa. Laburo acá y me alcanza para el súper… Y a los impuestos lo pago de manera anual, para no sacar plata cada bimestre. Viajo sólo a hacer cosas que me gustan. Como la serie Cazados, que hice junto al Turco Naim y que se venderá en algún momento. O la película La boleta, de Andrés Paternoster, que estrenamos en diciembre pasado, cuando la Policía de Córdoba se acuarteló. Eso nos cagó la promoción. La vamos a reestrenar aquí en Giardino.

–¿Te gustaba el rock en los ‘80 y ‘90, como tu personaje en la tira, Diego

–Yo soy muy bailarín y fue la música disco la que me explotó el bonete. Me gusta el boliche bailable, me gusta salir a bailar. A Diego no lo puedo hacer bailar, porque si meto las tres boludeces que sé en todos los personajes (risas)... Tengo un hermano cinco años mayor, y él y sus amigos me llevaban a los asaltos. Y no de onda, me llevaban a laburar. Yo hacía luces mientras veía cómo apretaban todos y podía poner música. Con el rock tengo vínculos también, porque tuve la suerte de trabajar con Cerati en una peli (se refiere a + bien, rodada en Capilla del Monte), e hice un par de clips para Buenos Aires Vivo. Gustavo era como yo, muy amiguero. También conozco a Sandra Mihanovich, a Lerner, que estuvieron en el programa…

–Entonces tuviste que hacer una construcción específica

–Puede ser en ese punto. Pero con Diego tengo la similitud de la vida en la playa. Todos los que vivimos en Buenos Aires, de alguna manera, teníamos la posibilidad de hacer playa a pocas horas. Cuando sos pendejo y no tenés obligaciones, ibas los tres meses en verano, volvías en Pascuas y, en una de ésas, reincidías en las vacaciones de invierno. Conservo la casa de mis bisabuelos. No me tuve que meter en la piel de otros sino en la mía. Viví esas historias de amor y amistades de verano que se terminan el 26 de febrero.

Dupla infalible

–Con Mirás plantean una onda “Tonto y retonto”. ¿Repararon en alguna dupla cómica en especial
?

–Hemos puesto nuestra boludez en pos del programa. Porque él es muy irónico y yo también. Y él es corporalmente increíble. Estamos en nuestra salsa. Cuando lo abrazo, lo abrazo. Y cuando nos saludamos con un beso, él se escapa porque sabe que le voy a dar un chupón. Le toco el culo…

–Bueno, a Griselda Siciliani le diste una palmadita en la cola.

–¡Obvio! Mirá si me voy a perder ese caramelo.

–¿Se puede publicar este textual?

–Sí, pero no lo pongas como título, porque a lo mejor “El Chueco” Suar me reclama y me dice “me mentiste, me dijiste que la ibas a cuidar”. .

–¿Tenés un grado de autonomía? ¿Te podés permitir estas libertades gestuales?

–Consulto. Entro bastante en blanco cuando hago un programa o una obra de teatro. El director tiene que estar satisfecho, hacer prevalecer su pensamiento, porque él ya tuvo una reunión con los autores y sería medio teléfono descompuesto si yo hago lo que quiero. Puede haber hallazgos, pero si se plantea desde el acuerdo general, bárbaro. Si Sebastián dice “dale para adelante”, sigo. Si no, es no. Prefiero que me sobre antes de que me falte. Y si construyo algo desde la repentización, es para el otro (el producto, el director, el autor, el público), no para mí.

–Vanidad cero.

–Me comprometo con el público a entregar cosas buenas y elijo las mejores opciones. Eso no es vanidad, es seleccionar. Vanidoso es alguien que por su trabajo pide una suma impagable, que hace comentarios al director… Soy vanidoso conmigo mismo. Cuando me baño me miro al espejo y digo “¿con esto vivís de la profesión? Muy bien”.

–¿Te asumís sexy?

–No, para nada. Pero soy simpático y tengo voz de galán de dormitorio, cosas que ayudaron. Y tengo picardía para circular fácilmente por la vida. No me asusto ante situaciones sociales, como que me pidan fotos o autógrafos. Un amigo me dijo algo tan cruel como cierto: “¿Sabés por qué le gustás a todo el mundo? A las minas, porque sos familiero, porque decís que cocinás, que generás proyectos con tu mujer; y a los chabones ¡porque no sos competencia!”.

Para ver

Viudas e hijos del Rock & Roll.Lunes, martes, jueves y viernes, a las 21.15, por Teleocho.De Sebastián Ortega. Con Paola Barrientos, Damián De Santo, Julieta Ortega, Celeste Cid, Griselda Siciliani, Juan Minujín, Fernán Mirás y elenco.

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