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15 abr. 2014

Franco Bagnato: Gente que busca...salud


Con Gente que busca gente empezamos modestamente y nos convertimos en un programa de referencia. Apenas había cumplido 40 años, y de pronto me quedé con la sensación de que ya estaba hecho. En el 2000 me fui a Estados Unidos a trabajar en el canal 41 de Omar Romay. En Miami busqué un quiebre, y eso duró tres o cuatro años. Ahí me fui dando cuenta de que yo no necesito estar en televisión para existir. Cuando me vuelvo a la Argentina, por el 2004, viví una crisis: no sabía qué quería hacer. No me sentía muy cómodo con lo que me ofrecían para hacer, que eran formatos de talk show. Fui desechando ofertas de los canales más importantes, y en 2006 me enteré de que se vendía una radio en Mar del Plata. Yo había empezado allá como locutor, y quise investigar cómo era armar una radio. Me había ido hacía veinte años. Me volví a Mar del Plata y armé la programación de Radio Brisas. Cuando me di cuenta, habían pasado siete años.

¿Qué es más raro: que te hayan olvidado o que ahora te hayan recordado?

No sé. El año pasado sentí que lo que estaba haciendo en Mar del Plata ya lo había formateado como había soñado. Yo cumplo años el 15 de julio, y le dije a mi señora: “Voy a armar un estudio en Buenos Aires porque quiero transmitir desde ahí, porque quiero volver”. Y a las dos semanas de esa decisión personal me llamaron de Telefe y me propusieron conducir Doctores. Yo no hice nada para que pasara.

¿Le preguntaste “¿cómo te acordaste de mí?” a Tomás Yankelevich (director de programación de Telefe)?

Hay una generación que no me conoce, pero curiosamente hay mucha gente que me recordaba. El año pasado estaba en mi casa comiendo y viendo la novela de Natalia Oreiro y Adrián Suar (Solamente vos) y veo que me nombran. No, no les pregunté por qué pensaron en mí. Razones tendrán y ojalá yo pueda estar a la altura. Cuando me vine a hacer televisión por primera vez no me conocía nadie. Fue mágico, y no sé por qué me llamaron. Ahora siento que me tengo que volver a probar, y ver si a la gente le gusta verme en televisión.

¿En estos años, quién fue el heredero en el arte de hacer llorar? ¿Andrea Politti, González Oro...?

No sé. Voy a cumplir 53 años, llevo 30 de profesión y tengo algo bien claro: yo no vivo en el pasado. Y tampoco estuve pendiente de ver quién hacía algo parecido a lo que yo había hecho.

¿El panelismo de hoy es herencia del talk show de los ‘90?

Gente que busca gente no era un talk show, era un programa con treinta productores que recorrían el país, un engranaje de editores, podíamos tener gente en Jujuy, otra en Santiago del Estero, y, mientras, yo viajaba a Nicaragua... Esto que vos llamás “el panelismo” es una suerte de magazine.

¿Es cierto que el programa iba a salir al aire en enero y se postergó porque a Yankelevich no le gustó lo que vio?
Nunca tuvimos fecha de salida al aire. La decisión de Tomás y de todos era buscar el mejor producto para presentar. Si bien éste es un formato americano, de la NBC, probado con siete años de éxito, y que se hace en países como Vietnam, Portugal o México, había que adaptarlo a la Argentina. Tiene que ser entretenido, un show de televisión donde se traten temas médicos. Y los médicos son médicos: van al consultorio, al hospital, operan... Fuimos trabajando mucho en que puedan aprender las herramientas de la comunicación sencilla, no académica, que les permita transmitir conceptos a mucha gente.

Escuchar las palabras “show” y “medicina” juntas da ganas de desenfundar el revólver.

Digo “show” en el sentido de que...El médico en general le habla al paciente en el consultorio, o a otros médicos en los congresos. La cuestión es cómo hacer para comunicar los temas. Hoy hay mucha tecnología, podés hacerlos corpóreos con ejemplos, con historias de vida inspiradoras, con casos extraordinarios.

¿Un programa así no puede ser un inductor masivo de hipocondría?

Mirá, te digo lo que a mí me gustaría que pasara. Me gustaría que fuera muy entretenido, y si es ameno, cotidiano, sencillo, en una de ésas lo que hace es amigar a la gente con la salud. ¿Cómo? Generando empatía. Uno busca la mirada contraria a exacerbar la hipocondría. ¿Cómo hacer para que determinadas cosas se digan de una manera alegre, entretenida, quitándoles dramatismo? Y eso, ¿puede ser un aprendizaje para alguien? Ese es el punto. Yo pienso en la Argentina, que es un país vasto, con muchas necesidades y distintas realidades, y en cómo hacer para ponerlas a todas en un show saludable. Es una búsqueda muy interesante. Un desafío. No tenemos la fórmula, pero si sos sencillo, no sos pretencioso y tenés metas altas, en una de esas terminás haciendo algo copado.

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