Lo primero que hicieron fue llamar a la Nunciatura donde les dijeron que ya tenían miles de pedidos. Igual se anotaron. Luego, les aclararon que aún no sabían si el Papa les daría una audiencia privada o los recibiría un miércoles, en la clásica audiencia pública. Pese a todos los inconvenientes los productores no se resignan y siguen en lista de espera para el gran encuentro. Susana está entusiasmadísima.

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